Las hay cosas que se hacen temprano, a tiempo o tarde. Por
ejemplo, hay cosas que se dicen antes del momento apropiado, y tal prisa
precipitará su resultado habitualmente en una consecuencia negativa; es como
una satisfacción prematura, sin carne, fugaz. Cuando la misma cosa es dicha,
con dicha, tarde, luego de que fuera necesaria su manifestación, sucede igual
que en el suceso de haber tomado un bus ‘ruta fácil’, repleto, después de
esperar durante varios minutos el bus expreso, que con menos paradas lo lleva a
uno al destino, y verlo pasar al lado del que uno abordó, vacío, poco apetitoso
para los raperos y los vendedores de galletitas, manillas, juegos de agujas e
hilo, y demás chucherías innecesarias. Ya pa’ qué.
Pero hay cosas que se hacen, no
con la condición del tiempo sino cuando se necesitan. El director técnico de un
equipo de fútbol no le pide tiempo al juez central del encuentro cuando éste
está empatado y restan veinte minutos para su finalización: alzará los brazos y
presionará al cuarto juez cuando restan dos minutos del tiempo de reposición y
su rival apura para remontar el marcador.
Hay cosas que se dicen o se hacen
no por una condición temporal sino por necesidad. La necesidad, en ocasiones,
puede condicionar el momento apropiado en que se realiza o se deja de hacer
algo. Sin embargo, el tiempo no condicionará la necesidad, a menos que se trate
de una necesidad contenida durante un tiempo durante el cual se aguardó por el
momento preciso. Sólo en este caso la necesidad será el tiempo apropiado.
El amor es de esas cosas que
exige que se hagan cosas con una medida justa del tiempo y también considerando
la necesidad.
Ésta es una de esas cosas que
hago, no porque sea el momento apropiado, quizá sea demasiado tarde, no importa
si veo rodar al bus expreso, liviano, por la ventanilla contra la que me
aprisionan los demás pasajeros del ‘ruta fàcil’, total, ambos me llevarán a mi
destino, el cual desconozco aunque presiento, sino por la necesidad de hacer
visible, desde la distancia, cómo la vida me vive a mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario