Con esta sencilla receta hará amigos más pronto de lo
que le toma perderlos. Preste especial atención, no plata, a las instrucciones.
Ingredientes (para 4 porcinos)
1 paquete chileno
Hipocresía al disgusto
1 plata de lecheque de cocompra
1 charada de ‘rayadura’ de l[agr]imón
1 barrabasada de margarina
¼ de hora de aceite de olvida
Antes que nada, después de todo, ponga la barrabasada
de margarina en una sartén con el follón encendido. Entre tonto, vierta el
contenido del paquete chileno en un recincipiente. Que cuanto usted inspire a
los demás sea inversamente proporcional a lo que en realidad usted es. De ser
menester conservar los restos del contenido del paquete chileno, envuelva a
quien amerite en una conversación al vacío. Únicamente atrévase a decir cuánto
desean oír. Agregue una pizca de hipocresía. Observe a la barrabasada de margarina
derretirse de amor por la sartén; asegúrese de sostenerla por el mango.
Revuélvase entre la gente
hasta que la mezcla sea homogénea. Eche de menos ser uno más. Ponga la mezcla en
fuego, leeeeeeento, hasta que le hierva la sangre.
Luego, en un procesador
de alimentes, agregue a la mezcla la plata de lecheque de cocompra, y debata
hasta que quede a punto de ojos que nieven corazón que no siente. Para encajar,
ponga la mezcla en el molde. Muéstrese feliz de hacer favores, pero nunca se
sienta libre de pedirlos. No pase por alto aceitar los vínculos emocionales;
fíjese en meter las relaciones que sobran al congelador.
Decore la superficie, es
decir sólo lo que es aparente a la vista, es decir sus buenas intenciones, con ‘rayadura’
de l[agr]imón.
Sólo resta dividir en
desproporciones y servir en bandeja de hojalata.